Obtienen mayores rendimientos en maíz

Fósforo, azufre y zinc: tres nutrientes clave para elevar la productividad del maíz

martes, 21 de julio de 2026

La eficiencia en el uso de nutrientes se ha convertido en uno de los principales retos de la producción moderna de maíz. Ante el incremento en los costos de fertilización y la necesidad de maximizar el rendimiento por unidad de superficie, los programas de nutrición vegetal han evolucionado hacia esquemas más balanceados que permitan un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles.

En este contexto, nutrientes como fósforo, azufre y zinc han cobrado una importancia creciente debido a su participación en procesos fundamentales para el desarrollo del cultivo. El fósforo favorece el crecimiento radicular y el establecimiento temprano de las plantas; el azufre interviene en la síntesis de proteínas y en la eficiencia del nitrógeno; mientras que el zinc desempeña un papel esencial en la actividad enzimática y el desarrollo vegetativo.

Diversas investigaciones realizadas en sistemas de producción de maíz han documentado respuestas favorables cuando estos nutrientes se suministran de manera balanceada. Bajo este enfoque, durante los ciclos agrícolas 2013 y 2014 se establecieron ensayos comparativos en campos comerciales de maíz de riego para evaluar el desempeño de una nutrición que integró fósforo, azufre y zinc, en comparación con un programa convencional de fertilización fosfatada. Los resultados obtenidos permitieron analizar el efecto de esta combinación sobre la productividad del cultivo.

La creciente atención hacia estos nutrientes también responde a cambios observados en los sistemas agrícolas modernos. La intensificación de la producción, la extracción continua de nutrientes por cultivos de alto rendimiento y la necesidad de mejorar la eficiencia de los fertilizantes han impulsado la adopción de programas nutricionales más completos, donde la interacción entre macro y micronutrientes adquiere un papel cada vez más relevante.

En la actualidad, los fertilizantes representan uno de los principales costos de producción del maíz, por lo que maximizar la eficiencia de cada kilogramo de nutriente aplicado se ha convertido en una prioridad para los productores.

Con el propósito de evaluar el comportamiento de una nutrición que integró fósforo, azufre y zinc, durante las temporadas agrícolas 2013 y 2014 se realizaron 10 ensayos comparativos en campos comerciales de maíz de riego ubicados en Cuauhtémoc, Chihuahua. Los trabajos se llevaron a cabo en predios de productores con altos niveles de tecnificación y rendimientos esperados superiores al promedio regional. (Ver gráfica 1)

¿Por qué son importantes estos nutrientes?

La productividad del maíz depende en gran medida de una nutrición equilibrada que permita al cultivo expresar su potencial genético desde las primeras etapas de desarrollo hasta la formación y llenado de grano. Entre los nutrientes que han cobrado mayor relevancia en los programas modernos de fertilización destacan el fósforo, el azufre y el zinc, debido a su participación en procesos clave relacionados con el crecimiento radicular, el aprovechamiento de nutrientes, la síntesis de proteínas y el desarrollo fisiológico de la planta. Comprender la función de cada uno de estos elementos permite diseñar estrategias de nutrición más eficientes y orientadas a maximizar el rendimiento del cultivo.

FÓSFORO (P)

Desarrollo radicular y establecimiento del cultivo

El fósforo es uno de los nutrientes más importantes durante las primeras etapas de desarrollo del maíz. Participa en la transferencia de energía dentro de la planta, favorece la formación de raíces y estimula un establecimiento más rápido y uniforme del cultivo.

Su mayor demanda ocurre desde la emergencia hasta las primeras etapas vegetativas (V6-V8), cuando el sistema radicular se encuentra en pleno desarrollo. Una adecuada disponibilidad de fósforo permite a la planta explorar un mayor volumen de suelo y aprovechar de manera más eficiente el agua y otros nutrientes.

Beneficios principales:

  • Mayor desarrollo radicular.
  • Mejor establecimiento inicial.
  • Mayor vigor en etapas tempranas.
  • Mejor aprovechamiento de agua y nutrientes.
  • AZUFRE (S)
  • Proteínas de mayor calidad y mejor uso del nitrógeno

AZUFRE (S)

Proteínas de mayor calidad y mejor uso del nitrógeno

El azufre es un componente esencial de aminoácidos, proteínas y enzimas involucradas en el crecimiento vegetal. Aunque se requiere en menores cantidades que el nitrógeno, su función es clave para que este último sea utilizado eficientemente por la planta.

Su absorción aumenta a partir de las etapas vegetativas de rápido crecimiento y continúa durante el desarrollo reproductivo. Cuando existe una adecuada disponibilidad de azufre, el cultivo puede aprovechar mejor el nitrógeno aplicado, favoreciendo la acumulación de biomasa y el llenado de grano.

Beneficios principales:

  • Mejora la eficiencia del nitrógeno.
  • Favorece la síntesis de proteínas.
  • Impulsa el crecimiento vegetativo.
  • Contribuye al desarrollo de hojas y tallos.
  • Ayuda a sostener altos rendimientos.

ZINC (Zn)

Crecimiento temprano y desarrollo fisiológico

El zinc es uno de los micronutrientes más importantes para el maíz. Participa en numerosos procesos enzimáticos y en la producción de hormonas relacionadas con el crecimiento de raíces, hojas y tallos.

Su papel es especialmente importante durante las primeras etapas del cultivo, cuando la planta define gran parte de su potencial productivo. Deficiencias de zinc pueden limitar el crecimiento inicial, reducir el vigor y afectar el desarrollo uniforme del cultivo.

Los suelos alcalinos, calcáreos o con elevados niveles de fósforo suelen presentar una menor disponibilidad de zinc para la planta.

Beneficios principales:

  • Favorece el crecimiento inicial.
  • Estimula la actividad enzimática.
  • Promueve el desarrollo radicular.
  • Mejora el vigor y uniformidad del cultivo.
  • Contribuye a la formación y llenado de grano.

Tres nutrientes, un mismo objetivo: mayor productividad

La integración de fósforo, azufre y zinc en los programas de fertilización representa una estrategia orientada a mejorar la eficiencia nutricional del cultivo. Cada uno de estos elementos cumple funciones específicas en diferentes etapas del desarrollo del maíz, pero es su acción conjunta la que contribuye a fortalecer el crecimiento radicular, el aprovechamiento de nutrientes, la formación de biomasa y el potencial de rendimiento. Por ello, su incorporación dentro de esquemas de nutrición balanceada continúa ganando relevancia en sistemas agrícolas enfocados en la productividad y la rentabilidad.

 Tendencias actuales en nutrición de maíz

La nutrición del maíz ha evolucionado significativamente durante los últimos años. Además de suministrar los nutrientes requeridos por el cultivo, los programas de fertilización actuales buscan maximizar la eficiencia de cada aplicación mediante esquemas más balanceados y ajustados a las condiciones específicas de cada lote.

Este enfoque ha impulsado una mayor atención hacia la interacción entre macro y micronutrientes, así como al papel que desempeñan elementos como fósforo, azufre y zinc en el desarrollo del cultivo. Actualmente, la nutrición balanceada forma parte de las estrategias orientadas a mejorar la productividad, optimizar el uso de insumos y favorecer una mayor rentabilidad de los sistemas de producción de maíz.

Bajo este contexto, los ensayos realizados durante los ciclos agrícolas 2013 y 2014 tuvieron como objetivo evaluar el comportamiento de una nutrición que integró fósforo, azufre y zinc bajo condiciones comerciales de producción. Los trabajos se establecieron en campos de maíz de riego con altos niveles de tecnificación, lo que permitió analizar el desempeño de esta combinación en ambientes de elevado potencial productivo.

Los resultados obtenidos mostraron una respuesta favorable en la mayoría de los sitios evaluados, reflejando la importancia que puede tener una adecuada disponibilidad de nutrientes para sostener el crecimiento y desarrollo del cultivo. Si bien la magnitud de la respuesta puede variar de acuerdo con factores como el suelo, el clima, el híbrido y el manejo agronómico, los ensayos aportaron información valiosa sobre los beneficios de una nutrición más equilibrada.

Más allá de los rendimientos alcanzados, los datos obtenidos permitieron observar cómo la integración de nutrientes con funciones complementarias puede contribuir a fortalecer procesos fisiológicos relacionados con el establecimiento del cultivo, el aprovechamiento de nutrientes y la formación de grano. Estos resultados constituyen la base de los análisis presentados a continuación.


Del balance nutricional al rendimiento

El rendimiento del maíz es el resultado de una serie de procesos que comienzan desde las primeras etapas de desarrollo del cultivo. La formación de un sistema radicular vigoroso, el aprovechamiento eficiente de nutrientes, el crecimiento vegetativo y el adecuado llenado de grano son factores que, en conjunto, determinan la productividad final de una parcela.

Cuando alguno de estos procesos se ve limitado por deficiencias nutricionales, el cultivo puede reducir su capacidad para expresar todo su potencial productivo. Por esta razón, los programas modernos de fertilización buscan proporcionar los nutrientes necesarios en cantidad y momento adecuados, favoreciendo un desarrollo más uniforme y eficiente durante todo el ciclo del cultivo.

En este contexto, la integración de fósforo, azufre y zinc cobra relevancia debido a que estos nutrientes participan en etapas clave del crecimiento de la planta. Su acción complementaria contribuye a fortalecer funciones relacionadas con el establecimiento, la absorción de nutrientes, la síntesis de compuestos esenciales y el desarrollo de estructuras productivas.

Bajo esta premisa, los ensayos realizados durante los ciclos agrícolas 2013 y 2014 evaluaron el comportamiento de una nutrición que integró estos nutrientes bajo condiciones comerciales de producción de maíz de riego. Los resultados obtenidos permitieron analizar el impacto de esta estrategia sobre el rendimiento del cultivo en ambientes de alto potencial productivo.

Los datos presentados a continuación muestran la respuesta observada en los diferentes sitios evaluados y constituyen una referencia sobre la importancia que puede tener una nutrición balanceada dentro de los programas modernos de producción de maíz.




 


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