
lunes, 23 de marzo de 2026


Iniciativas impulsadas por Bayer en México han contribuido al ahorro de aproximadamente 205.8 millones de metros cúbicos de agua en los últimos tres años. Este resultado se ha logrado mediante programas de eficiencia hídrica, tecnologías digitales para optimizar el riego y mejoras en los sistemas de producción agrícola.
El volumen equivale al consumo anual de aproximadamente 816 mil hogares mexicanos o al consumo anual de agua del área urbana de Monterrey.
En un contexto de creciente presión sobre el agua y los sistemas alimentarios, estas cifras toman especial relevancia. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura utiliza alrededor del 70 % del agua dulce extraída a nivel mundial, mientras que la demanda de alimentos podría aumentar hasta un 60 % hacia 2050. Al mismo tiempo, según el estudio Farmer Voice de Bayer, más de la mitad de los agricultores a nivel global considera que el cambio climático y la escasez de agua tendrán un impacto relevante en su actividad en los próximos años.
Estos temas fueron analizados durante la mesa de diálogo “Agua, productividad y seguridad alimentaria”, organizada por Bayer en el marco del Día Mundial del Agua. El encuentro reunió a representantes del sector público, líderes del sector productivo y especialistas agrícolas para discutir soluciones frente a la escasez hídrica. Participaron José Antonio Tiburcio, Director de Innovación, Nuevos Emprendimientos y Pequeños Agricultores para América Latina en Bayer,
Pedro Lázaro Chaves, Gerente de Unidades de Riego en CONAGUA, José Ramón Ardavín, director ejecutivo de CESPEDES y Eduardo Viesca, presidente de la Comisión del Agua de CONCAMIN.
Soluciones tecnológicas que ya están generando impacto
Uno de los desarrollos presentados fue CARLOTA, una plataforma digital creada en México que utiliza sensores, datos en tiempo real e inteligencia artificial para optimizar el riego agrícola hasta en un 30%. Actualmente opera con más de 700 dispositivos instalados y monitorea 25,820 hectáreas, lo que ha permitido ahorrar 18.7 millones de metros cúbicos de agua. Este volumen equivale al consumo anual de aproximadamente 74 mil hogares mexicanos, o al consumo anual de agua de una ciudad como Coatzacoalcos, Veracruz.
Dentro de las operaciones de producción de semillas de Bayer también se han implementado mejoras en eficiencia hídrica que han permitido ahorrar aproximadamente 109 millones de metros cúbicos de agua frente a esquemas tradicionales. Estas optimizaciones —en tecnología, manejo agronómico y prácticas de cultivo— demuestran el impacto tangible que la ciencia y la innovación pueden generar en el uso responsable del agua en el campo.
Asimismo, el programa “Cultivando cada Gota” ha logrado reducir el consumo hídrico en cultivos de maíz en el norte del país mediante capacitación, acompañamiento técnico y prácticas de riego más eficientes. Gracias a este programa, los productores agrícolas han ahorrado aproximadamente 78.2 millones de metros cúbicos de agua, un volumen equivalente al consumo anual de una ciudad como Puebla.

Respecto a los retos, se señaló que la innovación es una condición para avanzar hacia una agricultura más eficiente y sostenible. Sin embargo, su verdadero impacto depende de que las soluciones lleguen al campo de forma práctica, accesible y útil para quienes las operan.
“La clave está en asegurarnos que las herramientas que desarrollamos sean de fácil adopción. La tecnología existe, el tema es que el agricultor la adopte y para que la adopte tiene que ser sencilla, que sea intuitiva y de fácil operación, algo con lo que el agricultor se adapte, lo entienda y obviamente demostrarles que la tecnología funciona”, destacó José Antonio Tiburcio de Bayer.
“Es un gran reto, puede haber la mejor tecnología, pero si los productores no la hacen suya es difícil. Nosotros en ese sentido estamos apoyando los sistemas eficientes. Hay agricultores super tecnificados, pero aún muchos productores con técnicas tradicionales. ¿Qué nos gustaría a nosotros empujar? Hacia una agricultura de precisión dónde se obtengan los mejores rendimientos con menores volúmenes de agua y sistemas presurizados altamente eficientes donde las pérdidas sean las menos. Hacia ahí vamos enfocándonos para tener sistemas más eficientes que nos permitan tener una mayor productividad del agua”, señaló Pedro Lázaro de CONAGUA.
Desde la perspectiva del sector empresarial, el reto del agua impulsa la necesidad de acelerar la adopción de soluciones tecnológicas en el campo y la industria en coordinación entre autoridades, productores y sector privado.
“Corresponsabilidad. La propia Ley de Aguas Nacionales de 1992 establece una corresponsabilidad entre los usuarios y las autoridades en el uso eficiente del agua y en la prevención y control de la contaminación de las aguas. Tenemos que avanzar en nuestro país hacia una nueva cultura del agua en todos los usos y usuarios. Yo veo con mucho agrado que el tema del agua se ha retomado fuertemente en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum: tecnificar el campo, priorizar el agua para consumo humano —que está previsto en la ley—, pero que requiere impulso por parte de la autoridad para que se haga realidad, así como la participación del sector privado”, comentó Eduardo Viesca, de CONCAMIN.
“Está en juego la viabilidad económica del país en materia agrícola y agroalimentaria. La industria utiliza el agua como un recurso fundamental para el crecimiento económico y la inversión. Existen dos recursos naturales clave para promoverla: la energía y el agua. Si no se cuenta con certidumbre en el suministro de ambos, es prácticamente imposible sostener y atraer nuevas inversiones”, puntualizó José Ramón Ardavín de CESPEDES.
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