
martes, 30 de junio de 2026


Un equipo de investigadores identificó en el teosinte, ancestro silvestre del maíz, una variante genética capaz de incrementar hasta en 13% el contenido de proteína del grano sin comprometer el rendimiento del cultivo. El hallazgo representa un avance relevante para los programas de mejoramiento genético, al ofrecer una alternativa para desarrollar híbridos con mayor calidad nutricional sin sacrificar su potencial productivo.
La investigación demostró que el gen interviene en los procesos que regulan la acumulación y el aprovechamiento del nitrógeno durante el llenado del grano, favoreciendo una mayor concentración de proteínas. Esta característica podría convertirse en una herramienta estratégica para responder a la creciente demanda de maíces con mayor valor alimenticio, tanto para consumo humano como para la formulación de alimentos balanceados.
Los especialistas explicaron que una de las principales dificultades para incrementar la proteína en el maíz ha sido la relación inversa que suele existir entre la calidad nutricional y el rendimiento. En muchos casos, aumentar el contenido proteico implica reducciones en la producción o alteraciones en otros atributos agronómicos; sin embargo, la variante genética identificada en el teosinte logró romper parcialmente ese comportamiento, manteniendo niveles competitivos de productividad.
De acuerdo con los investigadores, este descubrimiento abre la posibilidad de incorporar el gen en programas de mejoramiento mediante cruzamientos convencionales, selección asistida por marcadores e incluso herramientas de edición genética. El objetivo es acelerar el desarrollo de materiales comerciales que combinen alto rendimiento, estabilidad agronómica y una composición nutricional superior.
El teosinte continúa consolidándose como una de las principales fuentes de diversidad genética para el maíz. Durante las últimas décadas ha aportado genes asociados con tolerancia a estrés, resistencia a enfermedades, adaptación a distintos ambientes y eficiencia en el uso de nutrientes, características que hoy son aprovechadas por programas de investigación y fitomejoramiento en diferentes regiones del mundo.
Aunque aún será necesario validar el comportamiento de este gen en distintos materiales y condiciones de cultivo antes de su incorporación comercial, los resultados representan un paso importante hacia el desarrollo de variedades con mayor contenido de proteína. Este tipo de innovaciones fortalece las estrategias para mejorar la productividad, la calidad del grano y la seguridad alimentaria frente a los retos que enfrenta la agricultura moderna.
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