
jueves, 16 de julio de 2026


El algodón genéticamente modificado ha permitido reducir en 75% la aplicación de insecticidas y mejorar sustancialmente la calidad de la fibra y los rendimientos.
Pero desde 2019 se ha dificultado la liberación de permisos para la importación de semilla, aunque nuestra ley de Bioseguridad y el TMEC sí lo permiten. La Semarnat está aplicando el “principio precautorio” por existir dudas sobre su impacto sobre el medio ambiente, la salud humana y/o sobre otros cultivos, desplomando su producción y rentabilidad.
México tiene un régimen regulatorio sólido, através de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) que regula las actividades de su uso, y la Cibiogem (Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los OGMs), que establece las políticas sobre seguridad de la biotecnología respecto al uso de los OMGs.
Desde 1996, se ha controlado el ingreso de esta tecnología al país, se ha monitoreado su utilización y se ha cumplido con su trazavilidad. No existe evidencia científica en su contra y mucha a su favor.
La pregunta sería: ¿Quién se beneficia con esta postura ideológica? ¿La agricultura? ¿La industria textil? ¿La industria semillera o de protección de cultivos? ¿El medio ambiente? ¿La salud humana? o ¿La piratería y el contrabando?
Algodón